1) La comida: un miedo legítimo… y una sorpresa maravillosa
La preocupación es válida: en India, cuando dices “non spicy”, el cocinero entiende “sin chile”, mientras que nosotros solemos referirnos a “sin especias”. Y en India, la cocina sin especias… simplemente no existe.
La clave no es pedir que eliminen lo imposible, sino elegir platos naturalmente suaves, como dal, kitchari, malai kofta u otras preparaciones que, aun siendo especiadas, son equilibradas, nutritivas y perfectas para repetir todos los días.
Un dato que sorprende a muchos viajeros: casi todos bajan de peso. No porque coman menos, sino porque comen distinto. Menos hidratos que en América, más legumbres, más vegetales y más especias que aceleran la digestión.
Te sentirás más ligera, con más energía, y con la sensación de que tu cuerpo se “despierta” de una manera nueva.
2) Seguridad y suciedad: un contraste que desconcierta… hasta que lo entiendes
India puede verse caótica desde afuera, y esa impresión a veces genera temor. Pero la paradoja es esta: te sentirás segura no por las cámaras, sino por la gente. La ayuda aparece de forma espontánea, genuina, desinteresada.
En cuanto a la limpieza, hay una explicación histórica profunda. Durante siglos, la cultura india puso la prioridad en el cuidado espiritual más que en la estética del espacio público. El resultado: calles desordenadas, pero hogares impecables incluso en contextos muy humildes.
A esto se suma el peso de haber sido un país sobrepoblado sin servicios básicos, mientras las marcas internacionales lo inundaban de plástico.
Pero hoy hay un cambio real: el gobierno impulsa el programa Swachh Bharat Mission (“India Limpia”), que está transformando carreteras, redes de agua y baños públicos. Es un proceso en marcha… y se nota.
3) ¿Viajar solo o en grupo?
Viajar solo por India todavía es complejo. No es solo el idioma; es que estas ante un país donde más de mil millones de personas se mueven constantemente, con códigos culturales propios y lógicas que no siempre podemos anticipar desde Occidente.
Por eso, viajar en grupo te permite disfrutar sin tener que descifrar esos códigos cada día.
La diferencia está en con quién viajas:
- A) Con una agencia tradicional: el guía comparte lo que aprendió en la universidad.
- B) Con un profesor, famoso o influencer: te habla de India desde su percepción personal.
- C) Con nosotros, facilitadores: no te damos una India filtrada; te acompañamos para que la descubras desde tu propia mirada.
**4) “¿Viajas acompañado en el vuelo?”
La respuesta es NO. Y hay un porqué.**
Entendemos que la idea de volar sola/o puede generar miedo, pero esa parte del viaje es simbólicamente importante: es tu primer acto de autonomía; y esa autonomía le da salud al grupo, porque durante el recorrido sugeriremos tomarse tiempo para estar solos.
Si no puedes cruzar un aeropuerto internacional —con señalización clara, wifi y traductor en el teléfono— difícilmente puedas abrirte a la experiencia de India. Nuestra filosofía se basa en darte herramientas para tu independencia, no en sustituir tu fuerza personal o convencerte a cualquier precio.
Eso sí:
- tratamos de agrupar a los viajeros en el mismo vuelo,
- entregamos un instructivo detallado,
- y ofrecemos asistencia 24/7 por WhatsApp hasta que aterrizas y te recogemos en el aeropuerto.
5) “¿Este viaje es para mí… o solo estoy siguiendo una moda?”
Si tu vecina viajo y esta mas feliz y tú quieres eso para ti, ven.
Si pasaste situaciones difíciles y no tienes la fuerza para tomar decisiones, ven.
Si tienes una crisis existencial crónica y no hay más terapias para probar, ven.
Si estas buscando cumplir con visitar todos los lugares de poder del planeta, ven.
Lo que no hacemos: viajes para fotos de Instagram.
Si tu objetivo principal es una foto con saree en el Taj Mahal, este no es el grupo adecuado. Aunque visitemos el Taj, nuestra atención está puesta en otra cosa.
Lo que sí hacemos:
Abrir un espacio íntimo, respetuoso y profundo para que te escuches. Para que recuerdes quién eres. Porque India es la tierra del Sanathana Dharma, el lugar donde lo sagrado se entrelaza con lo cotidiano y donde muchas personas, por primera vez, sienten que regresan a casa dentro de sí mismas.
Nuestra fuerza —y nuestra gestión— como empresa, están alineadas con ese propósito.